21/11/11

Cuando a la gente buena le pasan cosas malas

Este es otro libro "imprescindible" para el duelo. He visto reflejados en sus páginas muchos sentimientos que yo pensaba que eran únicos, que nadie más habría podido tener...De hecho lo que el autor comenta al principio, yo creo que nos pasa a todos: "Yo había partido de la suposición de que mi esposa y yo éramos la excepción porque, en un mundo lleno de gente normal, habíamos perdido un hijo" Aprendí que existían pocas personas "normales" en el mundo"


Me encanta el consejo que da a las personas que no saben acompañar a alguien que ha perdido a un ser muy querido: "Habrá momentos en que las cosas estén tan destrozadas que estarán seguros de no poder hacer nada para enmendarlas, pero siempre pueden hacer algo, aunque no sea más que sentarse junto a alguien y ayudarlo a llorar, para que no tenga que llorar solo"

Y esto ya me llegó al alma, ya que yo esperé el milagro hasta el último momento, nunca perdí la esperanza de que mi hijo pudiese nacer sano como una manzana..."La gente que leyó este libro me pregunta con frecuencia si creo en los milagros. Por supuesto que creo. Pero algunas veces debemos mirar con mucha atención para verlos porque no siempre adoptan la forma que estábamos esperando. Cuando los padres de un niño sumamente enfermo rezan por una recuperación milagrosa, cuando los tíos y las tías y abuelos y miembros de su iglesia o sinagoga se unen a sus oraciones, y el niño muere, ¿debemos llegar a la conclusión de que no hubo milagro? ¿De que nuestras plegarias no fueron escuchadas? En realidad, quizá si hubo un milagro, después de todo. El milagro no fue que el niño sobreviviera; algunas enfermedades son incurables. Tal vez, el milagro fue que el matrimonio de sus padres sobrevivió, a pesar de las tensiones que inflige la muerte de un hijo en un matrimonio. El milagro puede ser que la fe de la comunidad sobreviva aún después de comprobar que en este mundo los niños inocentes enferman y mueren. Cuando vemos que gente débil se vuelve fuerte, que gente tímida se vuelve valiente y que gente egoísta se vuelve generosa, sabemos que estamos presenciando un milagro"

3 comentarios:

  1. Qué bonito, Paloma! Hace unos años perdí a mi madre, antes de que nacieran mis hijos, y muchas veces pienso que no he pasado el duelo. Me cuesta mucho aceptarlo y siento una inmensa pena y rabia por no poder tenerla conmigo...Creo que me voy a animar a leer este libro, a ver si me ayuda. Gracias!

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  2. Laura si tienes esa sensación, seguro que no has pasado el duelo. Te recomiendo mucho, mucho los libros de Kubler Ross Elisabeth. Si quieres te puedo mandar alguno en PDF.
    Un fuerte abrazo.

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  3. Con solo leer este párrafo ya me parece ser un buen libro, muy fuerte y profundo, imagino que los mejores autores con los que pasan esas experiencias y lo pueden compartir para poder ser de apoyo a los demás. Y además animar y enseñar de la manera que lo hacen.
    un abrazo

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