25/3/11

Déjame llorar

Maravillosa carta escrita por María Dolors Estivill, en comunión con su hijo Andrés. Aparece en el libro de Angi Carmelo: "Déjame llorar" y es realmente ESPERANZADORA.

"Queridísima mamá:
¿Estás preocupada ¿Por qué? ¿Qué te sobrepasa? ¿La VIDA? Eso no debe ser un camino en el que anides sin razón de ser. Esta vida es este mar inmenso con un gran montón de posibilidades, donde las preocupaciones y los vaivenes a que nos somete pueden cambiar el rumbo de tu objetivo.
¿Sabes de lo que te hablo? Sí lo sabes.
Cuando te mueves por lugares pantanosos, simplemente te hundes.
En el  mar no hay lugares en los que puedes hundirte si manejas tu barca tomando el timón con la seguridad de llegar a buen puerto. No te importen el mal tiempo, el viento, las tormentas ni el desánimo porque tu navegación sea larga. Es un navegar seguro si pones tu ilusión y todo tu ser al servicio del Cielo, de tu barco terrestre. ¿Por qué temes al mar, si es tu Cielo? ¿Por qué temes navegar, si es tu camino? ¿Por qué temes llegar a la meta, si sabes que te espero en el puerto? ¿A qué temes, mamá? ¿Al mundo? ¿Qué mundo, al cierto o al incierto, al verdadero o al imaginativo que con tanto acierto montas día a día en tu mente? ¿Te puede aún la mente? ¿A qué esperas? Alíate a ella y enséñale que te sea de ayuda. Enséñale como a un párvulo las primeras lecciones: ¡las del respeto, de la paz, del amor! No te montes películas al azar; éstas te llenarán de pesar y dolor. ¡Móntate la mejor! ¡La de los cien óscars, y muéstrate estrella de ella! ¡Protagonista de la mejor historia de amor! Navega entonces con suave luz por las olas y los vendavales. Sé pájaro y a la vez nave. Baila con el viento y únete a este mar.
Confía, mamá, porque este Cielo es tu vida y tu destino. Confía siempre en mí y en todo lo que te he prometido. Nunca desfalleceré en darte armas y la luz que necesitas para arrimarte a la verdad, al acierto y a la seguridad. Esta seguridad que debes poner en manos de Dios, tu amigo, en el Cielo como meta y conmigo, porque tú sabes que cuando tus pasos sean débiles para oírlos, yo los oiré"

23/3/11

Nuestro ángel

No tengo ninguna foto de Kai, pero ya no me importa tanto, pues mi hijo mayor ha hecho este dibujo de su hermano:
Dibujo de Kai

16/3/11


"No sabía bien qué decir. Me sentía muy torpe. No sabía cómo llegar a él, dónde encontrarlo...¡Es tan misterioso el país de las lágrimas....!" 
"El principito" de Saint-Exupery

8/3/11

Libros para el duelo

Aquí te puedes descargar el libro: "No te mueras con tus muertos"  de René Juan Trossero...y aquí "Vive con tus muertos que viven" del mismo autor...Ambos me los he leído de un tirón.... ¡¡quizá te puedan ayudar!!

"Las lágrimas que ocultas,
el dolor que escondes
y la protesta que callas,
no desaparecen:
quedan al acecho del momento
en el que  puedan estallar.
Y es mejor que lo vivas todo
a su tiempo y en su hora"

2/3/11

¿Quién muere?

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.
Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.
Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.


Pablo Neruda